Trevelin (Esquel, Trevelin, La Trochita. – Trilogía de blogs)

Después de Esquel visitaremos Trevelin: Pueblo del Molino. La extensión que se da al nombre es para recordar el origen galés de sus primeros pobladores en cuyo idioma “tre” es pueblo y “velin” molino.

Esta pequeña ciudad se ubica a 25 kilómetros al sur de Esquel, ciudad con la que está plenamente vinculada. En turismo, se transforma en paso ineludible o punto de partida para la visita de la parte sur del Parque Nacional Los Alerces donde se halla instalada la Presa y la Central Hidroeléctrica de Futaleufú. También en la zona se encuentran hermosos paisajes con cascadas y una réplica de los antiguo molinos.

Con mi esposa tomamos un ómnibus de línea en Esquel a las 13 y en 45 minutos nos encontramos en la plaza del pueblo frente a la Dirección de Turismo donde nos brindaron excelente atención. Informados de los sitios posibles, consultamos a taxis y remisses, optamos, y nos dirigimos a la Presa de Futaleufú. Para alcanzar el coronamiento del murallón —en el último tramo— se asciende por un camino de caracoles. Arriba se disfruta de un doble paisaje. Hacia el oeste lo ofrece el embalse Amutui Quimei, lago enclavado en la cordillera con el agua a pocos metros de la acera que lo observamos. Cruzando de vereda, aparece el inmenso valle que se abre hacia el este, después de un trecho en que el río Grande sale encajonado, río que todos lo llaman Futaleufú.

Pero además, hay un tercer paisaje que se manifiesta tanto en la obra vial de los caracoles de ascenso como el murallón de 600 metros de largo por 10 de ancho a los 500 m.s.n.m. y los vertederos aliviadores de crecidas. Llama la atención la chimenea de equilibrio de la presión del agua, tubo vertical de cemento de 62 metros de alto por 18 de diámetro y otro enorme tubo horizontal metálico que une por 400 metros a dos túneles tallados en la roca que trasladan el agua a la sala de máquinas, edificio también visible, en cuyo interior las turbinas generan energía. En resumen, la ingeniería que creó este paisaje antrópico.

Bajamos y continuamos recorriendo la zona en el valle donde visitamos, como muy propio de Travelin, una réplica de los antiguos molinos harineros con su rueda movida por agua de arroyo. Es un museo privado conocido como “Nant Fach”. Luego, más al este, ingresamos a unas estribaciones y comenzamos a subir por un sinuoso camino a la Reserva Natural Turística “Nant y Fall”. Nos encontramos en un ámbito de lujuriosa naturaleza y en un tramo de 400 metros, con tres cascadas sucesivas —una de 60 metros— que se observan desde miradores a los que se llega por senderos perfectamente señalizadas.

El entorno de Trevelin es pradera, lagos, ríos, bosques y montañas. Todo apto para las más variados formas de turismo, desde la observación paisajista hasta el de aventura. El pueblo está rodeada de grupos de cabañas para turistas. También tiene sus atractivos urbanos en un par de museos y por su origen galés no podían faltar las casas de te. Hay dos de ellas que están muy bien acondicionadas para la ceremonia. También a la salida, frente a la plaza, un boliche a todo tronco, suma opciones óptimas para despedir la visita y llevarse un grato rosario de recuerdos vividos en el pueblo del molino.
En el próximo blog La Trochita.
Ernestico14.

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